Hoy recordé que durante los meses que me aloqué y tuve un insomnio también muy loco, veía el cielo desde la ventana de mi cuarto y podía saber si eran las 4 ó 5 de la mañana, si ya empezarían a pasar los carros, si mi abuelita ya se había despertado a hacer café. No sólo recordé esas imagenes, sino el sentimiento de angustia que me daba cuando empezaba a amanecer y yo no había dormido absolutamente nada. Tal vez a consecuencia de eso, durante el día sentía que mi cabeza no funcionaba muy bien, que podía volverme loca en cualquier instante. También recordé que no podía aguantar ciertos sentimientos muy desagradables; lo recuerdo y se me llenan el pecho y los ojos de tristeza, especialmente porque fue un estado de ánimo característico de mis 24 años, o al menos de una parte considerable de ellos.
De todas formas, me da gusto que todo eso ya no esté tan presente, que se esté desdibujando y que ese pasado que ocasionó mi insomnio y demás angustias existenciales, aunque no me quede muy lejos, se vea un poco irreal, inexistente, no mío.
Y ya hablando de mi cumpleaños y para terminar feliz, les presumo el libro que me regaló Adriana.
Y ya hablando de mi cumpleaños y para terminar feliz, les presumo el libro que me regaló Adriana.


2 comentarios:
:-D
"Se me llenan el pecho y los ojos de tristeza". Qué hermosa frase, Ana, tan llena de poesía, que es como decir de tantas cosas...
Publicar un comentario en la entrada